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José Ignacio Lapido

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José Ignacio Lapido

Publicación : 03 de mayo de 2013

Entrevista a Lapido

Por Marta Amorós

 

En la portada del último disco de José Ignacio Lapido aparece una espiral de fichas de dominó blancas, un diseño de Perroraro que capta la profundidad de un disco con altas dosis de realidad. No es algo distinto a lo que nos tiene acostumbrados al que llaman ‘el poeta eléctrico’. Después de seis discos (este es el séptimo), consigue que escuchemos una canción detrás de otra, como fichas de un dominó que caen, y sigamos deleitándonos de ese ‘algo especial’ que infiere en cada una de sus creaciones. Con una voz más que experimentada, melodías que van desde el folk hasta el más puro rock, y letras que hablan del pesimismo hecho belleza, Jose Ignacio Lapido nos lleva a la derrota pero sin soltarnos de la mano. Un disco para ‘hablar de esperanza y de derrota’ como bien dice en una de sus canciones. Y esto es lo que nos cuenta.

 

Con 7 discos a las espaldas, y una carrera prolífica como compositor y letrista, ¿sacar un disco es una ‘forma de matar el tiempo’? ¿De dónde viene la motivación para hacer música?

El título del álbum juega con el doble sentido de la expresión, el sentido figurado, “matar el tiempo” como forma de entretenerse con cualquier cosa cuando no se sabe bien qué hacer, y el literal: asesinar el tiempo. El grabar un disco de rock en los tiempos que corren me lo planteo como una manera de luchar contra el tiempo. Podríamos decir que mi subconsciente me lleva a dejar grabadas buenas canciones antes de que el tiempo acabe conmigo. Es una forma de entenderlo. Por otra parte, es lo que llevo haciendo durante los últimos 30 años, así que… Digamos que sigo aquí por necesidad creativa, por inercia, por instintos de supervivencia y por falta de adaptación a otros medios menos hostiles… cualquiera sabe.

 

Sus canciones destacan sobre todo por el especial cuidado que dedica a la letra de las mismas, ¿cuál es la simbiosis adecuada entre música y letra?

Las dos cosas son importantes. He escuchado poemas muy buenos musicados pobremente y el resultado es una canción mediocre. Y al revés: melodías increíbles con una letra vulgar que se han quedado en eso: canciones para silbar. Creo que hay que poner especial cuidado en que música y palabras estén a la altura. A lo largo de los años yo he dejado muchas canciones sin grabar porque no he encontrado las palabras adecuadas que le hicieran honor a esas melodías. Hay que saber ser riguroso con eso.

 

El disco nos mantiene en vilo entre el tono esperanzador de los primeros temas y el pesimismo de los últimos, para dejarnos al final en manos del ‘azar’. ¿Ha sido un disco concebido en base a una idea o las canciones son independientes entre sí?

Mis discos no son discos conceptuales, éste tampoco. Quiero decir que no escribo las canciones premeditadamente con una idea sobre la que va a girar la temática de todas ellas. Cada canción es independiente y nace de esa manera. Lo que hago es seleccionar las que mejor han quedado y esas son las que van el disco. Mis álbumes, por tanto, son básicamente cancioneros, muestrarios de la cosecha compositiva de determinado espacio de tiempo. Todo esto no quiere decir que luego no haya coincidencias en las temáticas de los diferentes temas. Esto sucede porque el autor es el mismo, yo, y una unidad de conceptos debe de haber a la fuerza.

 

Un ejemplo del juego entre lo positivo y el desánimo en sus letras se ve en ‘Cosas por hacer’, que habla de ‘escarbar en el pasado a falta de un futuro prometedor’ y continúa que ‘habrá que vivir para contarlo’ ¿Qué cosas, musicalmente hablando, le quedan por hacer?

Pues supongo que todavía me quedan algunas canciones pendientes, algunos conciertos… ¿cuántos? Nunca se sabe.

 

También en la letra de ‘Desvaríos’ dice: ‘la vida es puro delirio’ ¿De qué forma la música participa de esa ilusión?

Es difícilmente entendible mi vida sin música. Desde hace muchos años la música forma parte de todo lo que hago y es la causa de muchas de mis satisfacciones y de muchos de mis dolores de cabeza. Es como en las bodas: para lo bueno y para lo malo, en la salud y en la enfermedad.

 

El sello en el que ha autoeditado los últimos cuatro discos, Pentatonia Records, surgió de la imposibilidad de encontrar discográfica en su momento. Después del éxito de los últimos discos ¿ha recibido la llamada de alguna discográfica?

No, no… llamadas, ninguna. Tampoco las espero. La industria discográfica española no está como para hacer llamadas a artistas como yo. Bastante tienen con llegar a fin de mes. Yo creé Pentatonia en 2005 como tabla de salvación. No había nadie interesado en editar el disco que tenía entre manos en aquel entonces , En otro tiempo, en otro lugar, y en vez de quedarme esperando esa llamada que nunca llegaba me puse manos a la obra y lo saqué yo mismo. A partir de ahí todos mis trabajos han sido autoeditados. Eso tiene la parte satisfactoria de ver cómo se materializa todo tu esfuerzo, y también la parte engorrosa, ya que la autoedición conlleva un gran trabajo añadido al puramente musical.

 

Una vez publicado el disco, ¿ha pensado cómo va a presentarlo en directo?

Sí. Lo voy hacer acompañado de mi banda habitual de los últimos años, que son los mismos que han grabado el disco: Víctor Sánchez, Raúl Bernal, Popi González y Paco Solana. Empezamos la gira en mayo y vamos a presentarlo en ocho ciudades.

 

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