Mcenroe – Rugen las flores

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Por R.S.

 

«…y descubrir que la tristeza tiene su parte de belleza» (Coney Island).

 

Si en la anterior reseña os traía el disco que, sin lugar a dudas, más he escuchado este año (Joanna Gruesome – Peanut Butter), en esta ocasión os recomiendo escuchar el que considero que ha sido uno de los lanzamientos nacionales más importantes del año. Viejos conocidos de Opticks Magazine (no en vano fueron nuestro grupo de cabecera para hablaros del Ritmo en nuestro número 14, el grupo de Ricardo Lezón vuelve, tras tres años, para dar continuidad al magnífico ‘Las orillas’ (2012) y completar lo que en muchos sentidos se nos antoja un triángulo virtuoso, en cuyo primer vértice se situó ‘Tú nunca morirás’ (2009), lejano ya en el tiempo, pero siempre cercano en nuestra memoria. Seis años, tres discos, en los que el grupo de Getxo cristaliza una forma muy personal de entender la música, el ritmo y las relaciones personales.

 

Porque «Rugen las flores» (2015, Subterfuge) no supone una ruptura con su anterior discografía ni una reinvención de la banda (como erróneamente parecen buscar las discográficas, en ocasiones, con fines comerciales), sino que, por el contrario, supone un nuevo compromiso con una trayectoria y una nueva vuelta de tuerca en el afán de seguir investigando los universos sonoros que un género, en apariencia tan monocromo musicalmente como es el slowcore, puede aportar a la música española.

 

Como en anteriores entregas, la principal virtud del proyecto (recurriendo de nuevo a la geométrica idea de los triángulos) se encuentra en la unión de los tres vértices que dibujan la adscripción a un estilo musical (el ritmo congelado del slowcore), las personales pero universales letras de amor, desamor y esperanza existencial que encierran los once temas del disco y la forma de cantarlas, sincera, sentida y veraz, como te las cantaría alguien cercano, compartiendo sus (quizá, tus) demonios personales.

 

Gracias a la unión de estos elementos, el disco contiene alguno de los temas que más he disfrutado de McEnroe, como pueden ser ‘Coney Island’ (a la que pertenece la frase que destacamos en la entradilla), ‘De madrugada’ o ‘Caballos y palmeras’, por destacar alguna de ellas.

 

Y por encima de todo, la perplejidad que te depara la escucha del álbum, cuando piensas cómo pueden seguir emocionándote de esa forma, disco tras disco, usando para ello siempre los mismos elementos. ¿La respuesta?, terminando creyendo que es pura alquimia.

 

Escucha el disco en Spotify: McEnroe – Rugen las Flores

 

Publicación : 04 de julio de 2015

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