Hoy traigo a Opticks un libro que acaba de ser publicado. Se titula El profeta y añade como aclaración un subtítulo: La gran novela de Jesús de Nazaret. Su autor es José María Zavala y está editado por Penguin Random House.
Pesé al título y al subtítulo, el protagonista de este libro no es Jesús y tampoco un profeta, aunque en él aparece Juan Bautista.
El protagonista y relator de la historia que contiene, ya que se trata de una novela como indica el subtítulo, es Lucio Fedro Celer, guardia pretoriano del emperador Tiberio, que en unas líneas al principio explica a grandes rasgos el objetivo de la narración:
“Yo, Lucio Fedro Celer, doy fe de que toda esta historia es cierta. Como antiguo guardia pretoriano de Tiberio, participé en batallas y guerras y maté a decenas de hombres. Pero cuando quise salvar al más importante, no lo logré. En cambio, él nos salvó a todos. Para dar a conocer su historia debo contar antes la mía, y como nuestros destinos confluyeron por designios insospechados”.
Al elegir como protagonista a un joven romano, el autor, que se ha documentado muy bien, lo sitúa lógicamente en Roma y elige el año 9 d.C.
Ese año, al morir su padre en Germania en la batalla de Teutoburgo y su madre poco después por el dolor que esa muerte le causa, se queda huérfano y es adoptado por Nevio Sutorio Macrón, jefe de su padre y amigo, que lo recibe en su casa y se preocupa de que sea educado a la vez que su hija Flavia.
El muchacho recibe una excelente educación a nivel intelectual y un entrenamiento militar tan exitoso, que termina siendo pretoriano, cuerpo de élite del ejército romano.
Por una serie de circunstancias traumáticas que no vienen a cuento, Lucio es condenado a penas de cárcel, y para que su posible culpa se borre, su padre adoptivo le libera con el encargo de que viaje a Galilea donde “Hay un agitador, un revolucionario que está dando muchos problemas a los miembros del Sanedrín judío”. Algo que también preocupa a Tiberio.
El trabajo de Lucio, que recibe el nombre de Misión Columba, por el símbolo de una paloma con el que se identifican los seguidores de Jesús, consistirá en, fingiendo ser uno de ellos, demostrar que se trata de un falso profeta, apresarlo y disolver el grupo.
La novela, insisto, muy bien documentada, explica, valiéndose de la narración del protagonista, cuestiones relacionadas con Roma, desde datos históricos y geográficos, hasta costumbres, comidas, vestidos, etc. Lo mismo hace en lo relacionado con Israel en tiempos de Jesús, lo que permite visualizar sin dificultad los escenarios en los que se desarrollan los hechos, las personas que aparecen y sus acciones.
Además de la documentación citada, José María Zavala conoce perfectamente el Evangelio y, de un modo ameno e instructivo, tanto por medio de los que vivieron lo narrado por los evangelistas: María, la madre de Jesús, los discípulos y otros testigos, como de los que escucharon el relato, por ejemplo el nacimiento de Jesús o la matanza de los inocentes, y hacen partícipe de todo ello a Lucio, integrado en el grupo e incrédulo al principio ante lo que se cuenta, repasa con detalle la vida de Jesús de Nazaret, así como de todos los que participaron de algún modo en ella, desde su nacimiento hasta su resurrección.








