De nuevo traigo a Opticks un libro autobiográfico. Se titula Podrías hacer de esto algo bonito, su autora es Maggie Smith, lo edita Libros del Asteroide y lo ha traducido del inglés Regina López Muñoz.
Confieso que elegí este libro en la biblioteca de mi localidad porque me atrajo el título. Después, en la contraportada, descubrí que la autora es una conocida poeta, escritora y editora norteamericana que ha recibido numerosos premios.
Quizá por esa popularidad que le acompaña o por una necesidad personal, una especie de exorcismo, Maggie Smith, decidió escribir un libro en el que contar con detalle cómo fue su divorcio tras catorce años de matrimonio, varios abortos y dos hijos en común.
La autora conoció a su marido en un curso de escritura creativa al que los dos asistían (es curioso la cantidad de autores norteamericanos actuales que confiesan asistir a estos cursos). Se enamoraron. Se fueron a vivir juntos y una vez alcanzada la estabilidad en los trabajos elegidos: ella escritora independiente y él abogado en un despacho, decidieron casarse.
Todo fue bien durante bastantes años. Incluso, con el nacimientos de los hijos, los abortos y los problemas que suelen presentarse al convivir, no hubo fricciones en la pareja.
Tenían claro que, siendo superior el salario del hombre, y al poder trabajar la mujer desde casa, en función del papel que desde la prehistoria se nos ha asignado a las mujeres, ella se ocuparía de las tareas domésticas y de las necesidades y el cuidado directo de los niños: enfermedades, revisiones médicas, colegios…
Se daba por hecho que, al estar en casa, disponía de más tiempo para ser la cuidadora principal.
“Ser autónoma y la cuidadora principal no tiene nada de glamuroso. Estoy casi siempre en casa, ganándome el pan como puedo, escribiendo, corrigiendo manuscritos de otros poetas, dando clases online. Preparando almuerzos, planeando menús, haciendo la compra. Sacando a la perra. Metiendo la colada limpia en la secadora. Metiendo los platos sucios en el lavavajillas. Mandando y contestando emails. Doblando la ropa limpia y seca y dejando una pila encima de la cama de cada niño…”.
El problema surgió cuando la popularidad de la esposa aumentó de tal forma, que la reclamaban para dar conferencias y participar en distintos eventos literarios.
Esto provocó que, aunque procuraba dejarlo todo organizado antes de marcharse y contaba a veces con la ayuda de sus padres, el marido debía enfrentarse a tareas domésticas que le importunaban.
Así que cuando la autora de éxito regresaba a casa, le esperaba el vacío o un recibimiento glacial.
“Nada de ¿Cómo ha ido el viaje? Nada de ¡Enhorabuena! O Me alegro de que haya salido todo bien o Te he echado de menos. No me sentía añorada como persona, me sentía añorada como servicio doméstico”.
La situación entre los esposos se complicó aún más al descubrir Maggie Smith que su marido mantenía una relación con otra.
Ese descubrimiento ocurre al inicio del libro. Por lo tanto, el relato avanza y retrocede mientras la mujer busca las razones del engaño, explica el proceso traumático que le supuso el divorcio, la cantidad de lágrimas vertidas y las ayudas psicológicas y psiquiátricas que necesito para no derrumbarse del todo. Explica igualmente cómo fue siempre la relación con los hijos y el esfuerzo que debió hacer y hace para evitar los problemas que la ruptura pudiese causarles.
Al tratarse de un relato autobiográfico, lo único que nos llega es el testimonio de la mujer, que es la engañada y nunca imaginó dicha ruptura, después de llevar tantos años unida a un hombre de gustos y actitudes similares al que quería, tener dos maravillosos hijos, como él reconoce, y una familia acogedora y en apariencia perfecta.
Al ser Maggie Smith poeta, es de agradecer que el libro incluya varios de sus poemas. También el modo de expresar el sufrimiento que la separación le ha causado, las referencias al paisaje y al entorno en general en el que vive, junto con el amor y admiración que muestra al hablar de sus hijos, nos dice mucho de esa condición suya.







