ADIÓS A CHINA

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El libro que hoy traigo a Opticks se titula Adiós a China, un viaje por el gigante asiático, su autor es Suso Mourelo y fue publicado en el año 2001 por la editorial Espasa.
A mediados de 1999 Suso Mourelo emprendió un viaje de 14.000 kilómetros a través de China. Quería recorrer el gigante asiático más allá de las rutas turísticas y los tópicos, y descubrir cómo piensa y vive ese país.
Así se inicia la reseña de esta obra que podemos leer en la contraportada. Para conseguir su propósito, el autor elige los medios de comunicación utilizados entonces por la mayoría de los chinos: trenes, barcos, autobuses; y dentro de ellos no busca las zonas más confortables, sino las que pueden servir mejor a sus propósitos.
Las confortables son las ocupadas por los cargos del Partido, altos funcionarios, jefes de la policía o del ejército y directores de empresa, la justificación es que se supone que son los servidores del pueblo y tienen que estar descansados para emprender su dura tarea.
En algunos aspectos, este libro se asemeja al publicado por Javier Reverte en 2015, en el que, bajo el título Un verano chino: viaje a un país sin pasado, nos cuenta sus impresiones en esos territorios inmensos, destacando, juntos con las múltiples guerras por el poder que han padecido sus habitantes a lo largo de la historia, aspectos negativos como la contaminación, el hacinamiento y la suciedad.
Suso Mourelo también se fija en esto: barcos, trenes y autobuses en los que desperdicios de toda clase cubren el suelo y son lanzados al exterior a escobazos por una funcionaria, pueblos sin alcantarillado que vierten a los ríos sus desechos; hoteles en los que la suciedad se percibe nada más entrar o ciudades con atmósferas contaminadas por las industrias dependientes del carbón, al igual que los ríos y los lagos.
Sin embargo, aun mostrando aspectos negativos, no es eso lo más sobresaliente que podemos hallar en la lectura de Adiós a China, sino lo percibido a través de la mirada nostálgica del autor al pasado, que no se detiene tanto en las guerras, como en lo que nos enseñan sobre los territorios y las personas las obras de grandes viajeros o de los poetas que vivieron allí.
Todos los días, por unas u otras razones, noticias referidas a China aparecen en la prensa: la pugna por controlar las comunicaciones mundiales a través de Internet, las leyes que modifican el status que poseía Hong Kong, el viaje a Wuhan de la OMS para investigar el origen del virus y algunas más muy poco tranquilizadoras.
Quizá hayan sido esas noticias las que me han impulsado a leer el libro del que me ocupo hoy.
Está claro que la China que se muestra en él ya no existe, como tampoco existía la que Suso Mourelo conoció a través de poetas y viajeros antiguos: la China de las leyendas y los templos, de la hospitalidad y las costumbres ancestrales. Todo ello empezaba a estar entonces contaminado por el turismo, el nulo respeto a la individualidad del ser humano, sacrificado por lo colectivo, y el afán de los chinos de hacerse ricos lo más pronto posible.
Una riqueza que espero haya terminado con la miseria extrema que muestra el libro. Al igual que terminó, sin ninguna clase de piedad, con gran parte del mundo rural, tras la construcción de infraestructuras gigantescas, como la presa de las Tres Gargantas sobre el río Yangtsé que supuso el desplazamiento de más de mil millones de personas y la desaparición de su hábitat y de lo que había sido su cultura.
Afán de dinero, trabajo agotador para lograrlo, engaños al incauto o al confiado, vigilancia extrema del disidente, conformidad y espíritu de rebaño y la seguridad de muchos de que, como dice al viajero una de las jóvenes que conoce en su viaje: Los occidentales no entienden que lo que sirve para Occidente no puede aplicarse aquí. Una democracia como la vuestra no vale para China. Aquí hay mucha gente y la gente necesita dirigentes, líderes que defiendan sus intereses. La libertad en un país tan poblado conduciría al caos.
Y en otro lugar leemos: Los chinos estamos acostumbrados a que nos manden. No somos culpables; la gente se deja llevar, es el producto de muchos siglos de dominación unido al espíritu de supervivencia.
Adiós a China de Suso Mourelo es un libro interesante, ameno y bien escrito, en el que encontraremos multitud de claves que nos permiten entender, aunque sea en parte, muchas de las noticias que llegan cada día sobre China.    

 

 

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