LA MANCHA

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En el pueblo manchego que suelo visitar de vez en cuando, una amiga me presta el libro que hoy traigo a Opticks para que le dé mi opinión sobre el mismo. El libro se titula La mancha, su autor es  Enrique Aparicio y está editado por Plaza Janés.

Mis padres y yo nos queremos, pero en silencio, como se quiere en La Mancha, donde expresar el cariño es la forma más inmediata de ponerlo en peligro.

Pero hasta dónde va a llegar este mutismo. Ya no soy pequeño. He estado de Erasmus, he viajado a otro continente, he sacado matrículas de honor, he organizado jornadas estudiantilesHe hablado hasta quedarme afónico, pero ahora no soy capaz.

¿Por qué me abandonan las palabras cuando estoy en mi pueblo? ¿Dónde me las dejó?

El autor ha elegido estos párrafos del contenido de su obra para ponerlos en la contraportada. La explicación del porqué los ha elegido la encontraremos conforme vayamos avanzando en la lectura.

El libro, que está muy bien escrito y es en gran parte autobiográfico, contiene dos historias paralelas que se van alternando.

La primera es la de Valentín, un joven homosexual de 25 años que ha cursado en Madrid con buenas notas una carrera universitaria y un máster.

Su propósito, una vez finalizados los estudios, consistía en encontrar un buen trabajo y demostrar así que el esfuerzo de sus padres, unido a las becas que había ido logrando, no fue en vano.

El problema es que la crisis económica que afectó a España en 2008 le dificulta obtener un empleo. Por lo que se ve forzado a regresar al pueblo sin dinero y sin expectativas de futuro.

La segunda historia se desarrolla en la posguerra. Ramona, una joven que apenas pudo asistir a la escuela, escribe lo que piensa y le acontece en un cuaderno azul que le ha regalado el hijo de unos señores, a los que visita para venderles los productos del huerto que su padre, antiguo empleado de la casa, cultiva para ellos.

Hola. Qué pena me da estrenar este cuaderno. Pero ya está, haora veo que no era tan difícil. Aunque tengo miedo de que se me tuerzan los renglones. Lo que mal empieza peor acaba. Pero me van saliendo bastante rectos. Este cuaderno azul tan bonico no es pa que yo lo manche con mi mala mano.

Así en cursiva y con faltas de ortografía, Ramona cuenta una historia de pobreza y privaciones, manifestándose como una mujer fuerte e inteligente a la que las circunstancias de la vida la obligan a renunciar a sus sueños y tomar decisiones traumáticas.

Valentín regresa al pueblo sintiéndose un fracasado. Se encierra en casa y se dedica a revivir mentalmente todo lo que le ha sucedido en su vida como homosexual; desde que le manifestó a su madre que lo era aún adolescente y el sentimiento de ser diferente al resto de la pandilla le fue aislando, hasta que aceptó su condición y la vivió y vive de forma plena en todos los aspectos, muy explícitos en ocasiones, mientras estuvo estudiando en Madrid e, incluso, en estos días de relativo encierro.

La sensación de sentirse fracasado le hace rememorar lo vivido e ir buscando en el pasado razones para su malestar interior.

Conforme avanza el libro, Enrique Aparicio va relacionando poco a poco en sus páginas las dos historias que nos cuenta y que transcurren, como he dicho antes, de forma paralela.

Da la impresión de que la suya propia, comparándola con la de Ramona, aunque indique que ambas no son por completo autobiográficas, le ha supuesto una especie de catarsis, una “limpieza”. Tenía necesidad de escribirlas y se libera haciéndolo.

Lo malo es que no todo el mundo en el pueblo parece haberlo entendido así.

 

 

 

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