OTOÑO

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Esta semana traigo a Opticks una novela considerada por la prensa como la primera escrita sobre el Brexit, se titula Otoño, la publica la editorial Nórdica y su autora es la escritora escocesa Ali Smith, que escribió este libro en el año 2016 tras el bien publicitado referéndum.

Con Otoño, novela de sólo 228 páginas, Ali Smith inicia una tetralogía a la que  denomina Ciclo estacional.

Pese a su brevedad, Otoño posee una profundidad y una riqueza de contenidos tan sorprendentes, que el calificativo de “primera novela sobre el Brexit” me parece reduccionista. Estoy más de acuerdo con las afirmaciones que podemos leer en la introducción: “Es una meditación sobre un mundo cada vez más limitado y exclusivo, sobre la riqueza y el valor, sobre lo que significa la cosecha… Nos hace reflexionar sobre el propio tiempo. ¿Quiénes somos? ¿De qué estamos hechos?”

Los protagonistas de Otoño son dos personas muy diferentes: Elisabeth Demand, treinta y dos años, profesora asociada con contrato eventual sin horas fijas en una universidad londinense, y Daniel Gluck, anciano de más de cien años que vive en una residencia y está sumido en una especie de sueño profundo que, según las personas que le atienden, supone ya la antesala de la muerte.

En sus ratos libres, Elisabeth acude a la residencia y lee en voz alta a Daniel libros como Un mundo feliz de Huxley, La metamorfosis de Kafka o Historia de dos ciudades de Dickens. Las alusiones a obras y autores de la literatura universal son frecuentes en todo el relato.

Los pensamientos de la joven y los sueños del viejo, así como el resto de las situaciones que aparecen descritas en la novela, forman parte de un complicado puzle onírico, sensorial, crítico y hasta pedagógico del devenir de la vida humana; devenir que corre parejo con los cambios que experimenta la naturaleza en otoño. En ocasiones, estos cambios conducen a un mundo en el que reina la desconfianza y el rechazo al diferente, Gran Bretaña después del Brexit.

La narración va de atrás adelante y de adelante atrás, intercalando el presente con el pasado. El inicio de la amistad entre la niña y el hombre. La relación de Elisabeth con su madre, que se interrumpe y después se retoma, coincidiendo las dos en su crítica a las alteraciones que ha sufrido la sociedad inglesa dividida entre partidarios y detractores de la separación de Reino Unido del resto de países de la Unión Europea.

Elisabeth, que estudió en la universidad Historia del Arte, elige para su tesis investigar sobre una artista de cuyos cuadros le había hablado Daniel. Se trata de Pauline Boty, fundadora del movimiento de Arte pop británico en los años cincuenta y la única pintora británica de dicho movimiento. Pauline Boty era feminista y defendía la libertad de acción y de creación en un mundo de hombres. Sus pinturas transmiten alegría y están llenas de colorido y alusiones sexuales. Murió a los veintiocho años en 1966 y se ignoró su trabajo hasta 2013.

Junto a Pauline Boty, Ali Smith rescata a Christine Keeler, la protagonista del ”caso Profumo”, un escándalo de carácter sexual que ocupó las portadas de los diarios ingleses en la década de los sesenta.

He hablado antes de puzle porque estas dos figuras femeninas encajan perfectamente en la narración, alternándose con pasajes poéticos e, incluso, humorísticos, si se puede llamar así al episodio en el que Elisabeth acude a una dependencia oficial con la intención de renovarse el pasaporte. Los requisitos que le plantean los funcionarios para concederle la renovación son tan absurdos que provocan risa, aunque se trate de una risa amarga.

En resumen, Otoño de Ali Smith es un libro muy recomendable, al que hay que enfrentarse con tranquilidad porque no se ajusta a los esquemas tradicionales y esconde mucho más de lo que en apariencia muestra.

 

 

 

 

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