MEMORIA DE UNA GUITARRA

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Afirma Román López-Cabrera, autor de Memoria de una guitarra, comic publicado por la editorial Panini que hoy traigo a Opticks, que su interés por los cantautores nació cuando tenía 14 años y en la serie Cuéntame de televisión  escuchó una referencia a L’estaca de Lluis Llach.

Para el preadolescente, en el que grupos como Ska-P o Reincidentes habían sembrado ya una inquietud social y política, el mensaje de esa canción provocó una auténtica revolución en su cabeza; lo que le llevó a sumergirse en el mundo de los cantautores, hasta encontrar a quien considera su mayor exponente y mejor representante: Paco Ibáñez.

Al investigar en ese mundo recién descubierto, el joven Román comprobó que las letras de las canciones de muchos cantautores eran poemas de poetas como Gabriel Celaya, Rafael Alberti, Federico García Lorca o Miguel Hernández, lo que le condujo a interesarse por la poesía; género que ha cultivado desde entonces, teniendo como referencia fundamental al poeta de Orihuela, al que dedica otro importante y valioso cómic: Miguel Hernández – Piedra Viva.

Esa admiración por Paco Ibáñez está muy bien reflejada en Memoria de una guitarra cuyo protagonista, Pepe Soller, comparte con el cantautor valenciano ciertos rasgos biográficos: padre anarcosindicalista que se refugia en Francia junto a su familia huyendo de la policía franquista, debut triunfal en el Olympia o regreso a España enfrentándose con la censura, las multas, la anulación de actuaciones programadas, la vida en precario y la represión en general.

Pero Paco Ibáñez también está presente en la obra de Román de muchas más formas: acoge en L’Escala a Pepe Soller, le descubre a Violeta Parra, Ismael Peña y Georges Brassens entre otros cantautores, y le regala una guitarra (la de su madre quedó en España cuando se vieron obligados a marcharse a toda prisa).

Memoria de una guitarra pretende reivindicar, según su autor, la figura y la dignidad de cantautores y cantautoras que, no teniendo mucho que ganar, y sí tanto que perder, usaron la guitarra como un arma. Como un arma cargada de futuro, que decía Celaya refiriéndose a la poesía.

La reivindicación supone un largo viaje, que ha requerido una investigación laboriosa, y abarca desde el principio de los años 60 a la actualidad.

Son muchos los acontecimientos señalados en ese largo viaje. Entre ellos podemos citar por la expresividad o dramatismo de las imágenes que los acompañan: la huida a Francia de Pepe Soller y su familia, los movimientos reivindicativos universitarios y su represión, la persecución de las libertades y cualquier clase de disidencia por la brigada político social, el triunfo de Allende en Chile, la dictadura de Pinochet y el asesinato de Víctor Jara, la muerte de Franco, la Transición española y posterior legalización del Partido Comunista, el surgimiento de la Nova Canço, el referéndum de la OTAN, la “movida” madrileña durante el mandato de Tierno Galván, el 15M, las huelgas feministas, etc.

Algunos de los acontecimientos señalados se relacionan con la letra de las canciones originales de sus autores nombrados a pie de página, como, además de los citados, Raimon, Rolando Alarcón, Chicho Sánchez-Ferlosio, Daniel e Ismael Serrano, Rozalén…, o escritas por el propio Román, que son la mayoría.

Componer las canciones del cómic supuso al dibujante poeta un esfuerzo considerable. Era preciso que imitase a las que se hicieron en otro tiempo y en otras circunstancias, obra de autores de origen diverso, y hasta debía jugar como entonces con los textos para despistar a los censores.

Narración de hechos históricos y composición de canciones en un cómic repleto de certeros e impactantes dibujos, realizados con una maestría que viene de antiguo en la que la técnica se ha unido a la práctica, y en los que participan personas perfectamente reconocibles junto a seres anónimos que protagonizan escenas violentas, amorosas, tiernas o rotundamente reivindicativas, con las que Román López-Cabrera pretende que los mayores recordemos y que los jóvenes conozcan a hombres y mujeres que se jugaron la vida oponiéndose a la tiranía de la dictadura con palabras poéticas y, a ser posible, una guitarra.

 

  

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