El libro de hoy se titula Leer Lolita en Teherán, su autora es la académica y profesora de literatura en lengua inglesa Azar Nafisi, está editado por Duomo ediciones y traducido por Mari Carmen Bellver Martínez.
Al igual que Persépolis de Marjane Satrapi, el libro de Azar Nafisi es autobiográfico. Narra las vivencias de la autora al regresar desde Estados Unidos a Irán en 1979, coincidiendo con el triunfo de la revolución islámica liderada por el Ayatolá Jomeini que supuso el derrocamiento de la dinastía Pahlevi y la instauración de la república islámica vigente hasta hoy.
Como muchos intelectuales progresistas, Azar Nafisi, que en Estados Unidos había participado en movimientos estudiantiles de protesta, pensaba que en su país la revolución, apoyada por la izquierda, cambiaría todo para bien. Su decepción fue total a consecuencia de las medidas represivas y radicales que implantó el nuevo régimen. “Al utilizar el islamismo como instrumento de presión, la revolución islámica acabó haciendo más daño al Islam que el que podría haberle hecho cualquier extranjero” Así que, como profesora apasionada por su trabajo y amante de la literatura, se refugió en la docencia y en los libros.
Leer Lolita en Teherán se divide en cuatro partes. En la primera, la profesora, harta de prohibiciones e impedimentos para realizar sus tareas docentes, abandona la universidad, y con siete alumnas que han mostrado en clase una actitud atenta y receptiva, organiza en su casa un seminario clandestino sobre literatura. Se reúnen los jueves y analizan entre todas Lolita de Vladimir Nabokov.
“Está claro que Lolita no era una crítica de la república islámica, pero iba contra la esencia de todas las ideas totalitarias “.
“La curiosidad es la insubordinación en su forma más pura”.
“Toda gran obra de arte es una insubordinación contra las traiciones, los horrores e infidelidades de la vida. La perfección y la belleza de la forma se rebelan contra la fealdad y la miseria del tema”.
En la segunda parte, la historia retrocede y se centra en la llegada de la profesora a la universidad, la obligatoriedad del velo y las medidas más extremas (redadas, lapidaciones, fusilamientos y ahorcamientos públicos…), que afectan a los disidentes y a las mujeres en especial.
Esta segunda parte termina con la expulsión de Azar Nafisi del centro académico por no cumplir en toda su extensión las normas impuestas.
Aquí el libro analizado es El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald.
Es muy interesante e ilustrativo el juicio que organizan los estudiantes en la propia aula contra El gran Gatsby, representado por la profesora, que deriva en descalificar, a base de eslóganes islamistas, la cultura occidental como obra de Satanás por parte del estudiante que hace de fiscal; y de valorar positivamente la novela, fundándose en su contenido, por parte de la estudiante que la defiende porque, entre otras cuestiones “nos enseña a dar valor a los sueños, pero también a tener cuidado con ellos; nos enseña a buscar en lugares inusuales la integridad”.
En la tercera parte, tras su expulsión, Azar Nafisi se dedica a leer y a escribir, nacen sus hijos y se reúne con personas del mundo de la cultura ajenas al régimen, hasta que, “quizá para tenernos controlados, desde el gobierno empezaron a contactar con gente como yo, a la que habían tachado de decadente y occidentalizada”.
Los contactos dan lugar a que se la contrate en una universidad distinta a la anterior. En este periodo estalla la guerra con Irak que durará ocho años y el 3 de junio de 1989 muere Jomeini de muerte natural.
El libro elegido es Daisy Miller de Henry James.
Un joven James le escribió a su padre diciéndole que “estaba convencido de la pasajera organización del cuerpo social actual. El único estado intelectual respetable es expresar continuamente la incompleta insatisfacción que produce”. Y eso es lo que hizo en sus mejores novelas. En casi todas ellas, “la lucha por el poder es primordial para el desarrollo y desenlace del argumento. Una lucha que está enraizada en la resistencia del protagonista ante las normas socialmente aceptadas y en su deseo de integridad y reconocimiento”. En Daisy Miller, la tensión entre lo viejo y lo nuevo conduce a la muerte de Daisy.
El objetivo de Henry James cuando escribe es “plantear el arte como una complicación humana y una traba social”. Al contrario de los nacionalistas, consideraba que “el verdadero país, su patria, era la imaginación”.
El análisis del autor y de sus libros, unido todo ello al desarrollo de las clases y la situación en el país prosigue hasta que, cansada de prohibiciones e impedimentos, Azar Nafisi no espera a que la despidan y renuncia a su puesto.
La cuarta parte se centra de nuevo en el seminario con las siete jóvenes. La lectura elegida es Orgullo y prejuicio de Jane Austen.
“Una de las mejores cosas de Orgullo y prejuicio es la cantidad de voces que contiene. Hay muchas formas de diálogo entre personas diversas, entre dos, diálogos mentales y diálogos epistolares. Todas las tensiones se forman y se resuelven mediante los diálogos”.
Azar Nafisi escribió este libro, partiendo de las notas que había tomado y con un ejercicio de memoria, cuando ya residía con su marido y sus hijos en Estados Unidos, a donde llegaron en 1997.
Todo el libro me ha interesado y es muy difícil resumir en pocas líneas un contenido tan amplio; pero quizá lo más destacable sea la manera que tiene la autora de relacionar las circunstancias que está viviendo con las obras elegidas, el profundo análisis de dichas obras y de sus autores, de los que cita otras significativas, y la relación que establece con los alumnos, incidiendo en su forma de ser, vivir y reaccionar.









