LAS TEMPESTÁLIDAS

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El libro de hoy, publicado en el año 2020, ganó el Premio Strega en el 2022 y el Booker Internacional en el 2023. Se titula Las tempestálidas, su autor es Gueorgui Gospodínov, lo publica la editorial Fulgencio Pimentel y sus traductores son María Vútova y César Sánchez.

De Gospodínov leí hace dos semanas El jardinero y la muerte, una obra profunda, reflexiva y poética que perturba por su contenido.

Las tempestálidas, con un contenido del todo distinto, resulta también perturbadora ya que habla del tiempo, en especial del pasado, que se suele imaginar, en general, mejor de lo que fue.

Esa nostalgia del pasado es lo que mueve a Gaustín, un personaje que al inicio del libro parece real y después no tanto, a organizar en Zúrich una clínica en la que todo conduce a un tiempo determinado: distintas décadas del siglo XX.

¿Por qué en Zúrich? Hay muchas referencias a la forma de ser de los suizos y a las características y funciones del territorio. También porque fue en Suiza donde Thomas Mann, muy admirado por Gospodínov, sitúa el sanatorio antituberculoso que aparece en La montaña mágica calificada por su autor como “novela del tiempo”.

La clínica o sanatorio creada por Gaustín ofrece un confortable alojamiento a enfermos de alzhéimer u otras demencias que están perdiendo la memoria y allí, en estancias equipadas con todo lo perteneciente a la década a la que han retrocedido mentalmente (utensilios, modas, periódicos, músicas, mobiliario, etc.) podrán vivir en un tiempo en el que fueron felices, enfrentándose poco a poco sin traumas al previsible deterioro cognitivo.

La historia contenida en Las tempestálidas está narrada en primera persona por un escritor búlgaro, alter ego de Gospodínov, que colabora con Gaustín en su proyecto y ha de tomar nota sobre el mismo.

Pronto las clínicas del pasado se popularizan, hasta el punto de que individuos sanos se alojan en ellas para revivir pasados dichosos y alejarse de presentes poco amables.

La popularización de las clínicas y el hecho de que no todo el mundo, por su elevado precio, pueda acceder a ellas, hace que los gobiernos de los países de la UE se planteen que es preciso poner ese pasado al alcance de cualquier ciudadano.

¿Pero cómo elegir un pasado que sea positivo y gratificante para la mayoría? La solución que encuentran los líderes es hacerlo mediante referéndums.

Al explicar la organización de los distintos referéndums demuestra Gospodínov sus conocimientos de la historia de las naciones europeas. Muchas de estas historias giran en torno a una fecha: 1939, inicio de la 2ª Guerra Mundial.

Cuando por fin hay acuerdo, el escritor narrador se traslada a su país, Bulgaria, para cerciorarse de que lo acordado en el referéndum se pone en práctica.

Esto también permite a Gospodínov analizar la historia de su país con ironía, humor y espíritu crítico.

Poco a poco el libro se va convirtiendo en una distopía en la que la recreación del pasado no es precisamente positiva.

Junto a multitud de reflexiones filosóficas intercambiadas entre Gaustín y el escritor o sólo de éste, se intercalan ejemplos alusivos al tiempo y al pasado. Como el relato en el que la esposa de Lot se convierte en estatua de sal al mirar hacia atrás llevada por la nostalgia. El mito de Orfeo y Eurídice, en el que mirar atrás conduce al joven a la pérdida de su amada. El regreso a Ítaca de Ulises, comprobando con el paso del tiempo que nada en ese pasado imaginado en el viaje de vuelta puede recuperarse. El Eclesiastés con aquello de que “todo tiene su tiempo” y hasta el Apocalipsis que traerá el fin de cualquier tiempo.

Como en otras ocasiones, vuelvo a leer la reseña de Las tempestálidas que acabo de escribir y me doy cuenta de que no he sabido transmitir ni la mitad de la riqueza literaria, histórica y filosófica que contiene.

Por tanto, mi consejo a los lectores es que no dejen pasar de largo esta recomendación.

Disfrutarán con una obra imaginativa, profunda y extraordinariamente bien escrita.

Hasta pueden aparcar a un lado las reflexiones no demasiado optimistas que contiene y caminar hacia un futuro esperanzado en compañía de Lot y sus hijas.

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