EL DÍA DEL PERRO

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Pienso que en bastantes ocasiones la brevedad de un libro puede contribuir a que destaquemos más su contenido, “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”, que decía Baltasar Gracián, uno de los maestros del conceptismo.

El problema es el concepto de “bueno” aplicado a la literatura. Voy a intentar explicar lo que es “bueno” para mí en relación con el libro que hoy traigo a Opticks. Se titula El día del perro, su autora es Caroline Lamarche, está editado por Nórdica Libros, traducido por Blanca Gago Domínguez y sólo tiene 120 páginas.

El contenido de El día del perro se distribuye en cinco historias diferentes más o menos extensas y en un pequeño texto al principio, extraído de una obra de Vladimir Nabokov, al que anteceden dos líneas en las que la autora sitúa al perro en la autopista E 411 el 20 de marzo de 1995. En todos estos escritos aparece el citado animal. Quizá tenga que ver con el hecho de que Caroline Lamarche es una gran defensora de los animales en general.

Pero veamos cómo presenta la obra la editorial: “En la autopista E 411, un perro ha invadido la calzada en dirección a la nada. Los conductores han frenado en seco y han bajado de sus automóviles. Unos contemplan atónitos la escena. Otros intercambian entre sí lacónicos comentarios. Caroline Lamarche nos ofrece en El día del perro la visión de seis personajes que han sido testigos por azar de un mismo hecho en apariencia trivial, pero que sacude sus vidas. Esta novela breve nos pone sobre la pista de la vida oculta de seis seres humanos. Buscando la profundidad por encima de la anécdota y extrayendo del detalle más simple la lectura más descarnada, la reconocida escritora belga nos sumerge en las vidas aparentemente normales bajo las cuales discurre toda la agitada corriente de la existencia”.

En principio yo no diría que son seis personajes, sino cinco los que cuentan en primera persona sus impresiones tras la aparición del perro. Aunque el texto de Nabokov pueda hacernos pensar en una historia, tiene poco que ver con el desarrollo de las demás.

En las cinco restantes, la aparición del perro supone una catarsis, un estímulo o un detonante que altera de algún modo la existencia de los distintos narradores y les lleva a reflexionar en profundidad sobre las circunstancias que han vivido y viven.

Tres hombres: un camionero vegetariano solitario que escribe a los periódicos y a las revistas inventándose historias (Historia de un camionero), un sacerdote mayor y ajetreado que vive la rutina de su oficio y conoce a una joven lectora que altera esa rutina (El combate contra el ángel) y un homosexual repudiado por su padre que no acepta que sea como es, al que despiden del lugar en el que trabaja componiendo artísticos montajes con flores y frutas, tras decirle a la dueña lo que piensa de ella, pese a que siempre ocultó a los demás sus sentimientos y pensaba que podría sanar su vida mediante el cuidado de vidas ajenas (En bicicleta); y dos mujeres: una viuda, cuyo marido ha muerto de cáncer, que vivió la maternidad de su única hija, muy apegada al padre al que añora, de manera traumática y ocupa el tiempo ayudando a mujeres en su misma situación como secretaria en la Asociación de Viudas (Nada que hacer) y otra que ha optado por dejar a su pareja asfixiada por el “inmenso amor” y no sabe cómo va a reaccionar (Una sombrilla clavada en la nata).

Todas las narraciones están construidas con notable perfección estilística. En algunas de ellas se utiliza un lenguaje poético, por ejemplo, al describir paisajes y ambientes naturales, Caroline Lamarche, que fue galardonada en el año 2019 con el Premio Goncourt de Relato por Estamos en el borde, también es poeta.

Termino la reseña, como hice al principio, aludiendo a lo que en la literatura considero que es “bueno” para mí.

Tengo muy claro que los relatos contenidos en El día del perro constituyen un perfecto ejercicio de estilo y el análisis psicológico de cada uno de los personajes es profundo y brillante. No hay nada que objetar.

Cada detalle, cada ejemplo, cada expresión coincide sin fisuras con el resto de piezas que conforman la historia en el marco de un trabajado puzle. Todo encaja. Pero no me conmueve.

Quizá la descripción que hace el camionero de los animales y su doloroso final, que seguro conmovió a la autora, sea lo más cercano.

El resto del encaje me parece forzado. Perfecto sí, pero para mí poco creíble.

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