ARTHUR Y GEORGE

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El broche de oro de todos los libros que he leído durante las últimas semanas lo pone el que hoy traigo a Opticks. Se titula Arthur y George, su autor es Julian Barnes, está editado por Anagrama y traducido del inglés por Jaime Zulaika.

Este es el tercer libro que leo del escritor inglés, del que realicé una reseña amplia el pasado 14 de junio, a raíz de que le concedieran el Premio Princesa de Asturias de las letras 2026.

Entonces dije que conocí a Julian Barnes allá por el año 1987 cuando mi amigo Manolo me prestó El loro de Flaubert, que algunos consideran su mejor obra y en la que mezcla la realidad con la ficción.

En Arthur y George, aunque se trate de una novela, predomina la realidad, porque los personajes existieron y también el caso en el que se vio implicado Arthur Conan Doyle, creador del célebre detective de ficción Sherlock Holmes.

A lo largo de las quinientas veintiocho páginas del libro vamos conociendo a sus dos principales protagonistas, con vidas y caracteres del todo antagónicos.

La infancia de Arthur en Escocia con un padre alcohólico poco presente que lleva a la familia de fracaso en fracaso y una madre culta, imaginativa y gran narradora que despierta en el niño su pasión por la literatura.

Después sus años en un colegio de la Compañía de Jesús, la carrera de medicina y los primeros escritos, los trabajos como médico en distintos barcos, sus aficiones deportivas, su admiración por el espiritismo, su matrimonio Con Louise Hawkins, más conocida como Touie, su especialización en oftalmología; el poco éxito al ejercer de oftalmólogo, lo que le condujo a escribir en los muchos ratos libres de que disponía en la consulta y a crear el personaje del genial detective que traería consigo el éxito social, el nacimiento de sus dos hijos, la enfermedad de tuberculosis de su esposa, el encuentro con Jean Elizabeth Leckie, con la que se casó tras la muerte de Touie, etc., etc.

No descubro nada porque lo importante de este relato, además de conducirnos a la Inglaterra del siglo XIX, con sus luces y sombras, es la manera como se nos cuenta.

En contraposición a la vida aventurera y exitosa de Conan Doyle, tenemos, narrada en paralelo, la del otro protagonista de la historia.

Se trata de George Edalji, hijo de Shapurji, un parsi que se convirtió al anglicanismo, y Charlotte, escocesa de Edimburgo. George tiene dos hermanos menores: Horace y Maud. Todos viven en Great Wyrley, un pueblecito en el que Shapurji es el vicario de la iglesia; por lo tanto, la educación que los niños reciben en casa está basada en los principios religiosos que predica el padre.

Una consecuencia de dichos principios es que no se tenga en cuenta cualquier tipo de animadversión que se pueda sentir hacia ellos por el origen hindú del progenitor y porque los niños sean mestizos. De hecho, el hijo mayor, tímido y miope, a pesar de no contar con ningún amigo íntimo, siempre se ha considerado inglés.

George supera los diferentes estudios, escribe un libro sobre legislación ferroviaria porque le obsesiona la aplicación justa de las leyes y, con su carrera de abogado, empieza a trabajar en un despacho como pasante.

Entonces se producen una serie de acontecimientos delictivos en el condado, se acusa al joven de cometerlos y se le condena a ir a prisión.

Liberado por fin, se continúa considerándolo culpable, por lo que Arthur Conan Doyle inicia una investigación exhaustiva, similar a la que podría realizar Sherlock Holmes, para demostrar que George fue acusado injustamente.

Así que la obra, además de profundizar en la personalidad de los protagonistas, analizar los ambientes en los que se desenvuelven, su influencia en la vida de cada uno y el desarrollo de esas vidas hasta la vejez, muestra también cómo actúa la justicia y los muchos factores que intervienen en ella (la investigación policial y jurídica ocupa bastantes páginas).

Una investigación, insisto, basada en un caso real, como lo son los personajes que aparecen y los hechos narrados.

Por lo que el trabajo de Julian Barnes, recabando datos y analizando actitudes y comportamientos raciales y religiosos en la sociedad inglesa de aquel tiempo, para construir una novela interesante y profunda que interpele al lector, es notable y digno de admiración.

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