EL BARMAN DEL RITZ

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Cuando en el grupo de lectores me comentaron de qué trataba el libro que hoy traigo a Opticks, que se titula El barman del Ritz, lo ha escrito Philippe Collin, publicado Galaxia Gútenberg y traducido Adolfo García Ortega, pensé en Un caballero en Moscú de Amor Towles.

La historia contenida en ambos libros acontece en su mayor parte en las instalaciones de un hotel, el Ritz en el de Philippe Collin y el Metropol en el de Amor Towles.

También en ambos casos el protagonista principal es un hombre, Frank Meier en París y Alexander Rostov en Moscú, a través de los cuales conocemos cómo se desarrolla la vida en esos lujosos establecimientos durante una época histórica convulsa, la ocupación alemana por un lado y la Revolución Rusa por otro.

Digo todo esto porque, mientras Un caballero en Moscú me gustó de principio a fin, las primeras páginas de El barman del Ritz no me parecieron en absoluto admirables. También es cierto que se trataba de la primera novela que publicaba Philippe Collin.

Pero después, poco a poco, en el transcurso de la narración, el escritor empezó a sentirse cómodo, estabilizó el ritmo, mostró sus habilidades como autor de ensayos y enriqueció la historia con la mucha documentación que ha necesitado recopilar para escribirla.

Documentación necesaria e imprescindible, ya que la mayor parte de los personajes y los hechos narrados en El barman del Ritz son reales.

París fue ocupado por las tropas alemanas del 14 de junio de 1940 al 25 de agosto de 1944. 1533 noches durante las cuales el hotel Ritz se convirtió en un mundo extraño, único y complejo, en medio de una Europa desgarrada por la guerra. El barman del Ritz es una novela que se basa en hechos y en personajes reales. Supone una lectura de esos años sombríos de la historia de Francia”.

Leo que Philippe Collin ha escrito ensayos que analizan esa oscura y trágica época, la Resistencia, el colaboracionismo… “Me sigue pasmando la avidez de los franceses por la delación”, se dice en una página, aludiendo a las denuncias que reciben las nuevas autoridades nazis sobre los judíos, perseguidos y masacrados, y sobre otras personas que no muestran el entusiasmo que demandan los recién llegados.

En ese ambiente represivo y agobiante, el Ritz es el lugar en el que los famosos y acaudalados habitantes de París: escritores, artistas, hombres de negocios sin escrúpulos, aduladores, espías, confraternizan con los altos mandos de la Gestapo, las SS y la Wehrmacht alojados en el hotel y disfrutan de los cócteles que prepara el experto y siempre atento a las necesidades de su selecta clientela Frank Meier, el barman.

Lo que no saben es que, tras una documentación falsa perfectamente elaborada, se oculta un judío nacido en el Tirol austriaco, que huyó de una vida familiar de miseria en un azaroso y complicado viaje llegando a Nueva York donde, desde el puesto de botones en un hotel, fue ascendiendo hasta adquirir la formación de barman.

El prestigio logrado le condujo a escribir un libro sobre cócteles y a ser respetado y valorado en ambientes selectos de la alta burguesía como el que ahora ocupa.

Paralelamente a la historia real que transcurre en el hotel, en el que encontramos a personajes tan especiales y bien caracterizados como su dueña, Marie-Louise Ritz, diseñadoras como Gabriele Chanel, dramaturgos como Sacha Guitry, escritores como Ernst Jünger o aristócratas como Barbara Hutton, el autor inventa un diario en el que, en letra cursiva, Frank Meier relata su historia personal, manifiesta el amor nunca expresado que siente por otro personaje real, Blanche Auzello, su doble vida, sus miedos y sus dudas.

A la vez nos habla del mariscal Pétain, a cuyas órdenes luchó en la !ª Guerra Mundial, y del régimen colaboracionista con los nazis que ha instaurado, de lo que supone para la ciudad la llegada de los alemanes y su temible policía secreta: pillaje, persecuciones, asesinatos, hambre, terror, violencia, campos de concentración y de exterminio…

A todo ello fue en gran parte ajeno el hotel Ritz y otros hoteles y restaurantes de la capital frecuentados por las clases altas y los jefes de los ocupantes.

En resumen, El barman del Ritz, del que también se ha hecho una película, puede considerarse como una novela histórica rigurosa en su desarrollo y planteamiento, que profundiza en la vida y características de personajes perfectamente caracterizados, habitantes muchos de ellos de un mundo de refinado derroche, que sigue existiendo, y que tenemos prohibido pisar la mayoría de los mortales.

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