LA MALA HIJA

0
115

Siempre he mantenido en diferentes grupos de lectores que el verano es la época mejor para leer novela negra, en lo que a mí se refiere, claro está.

Absorta en las distintas particularidades de la trama, que incluye el delito y la consiguiente investigación criminal, tengo la impresión de que el tiempo transcurre más rápido y el calor no resulta tan agobiante.

Eso fue lo que experimenté mientras leía la novela negra que hoy traigo a Opticks. Se titula La mala hija, su autor es el almanseño Pedro Martí y está editada por Destino.

Leo en la faja que acompaña la portada del libro que ésta es la 9ª edición y que “Más de 20.000 lectores ya se han sumado al fenómeno de La mala hija”.

Hay que felicitar a Pedro Martí por el reciente éxito obtenido en el oscuro mundo que desarrolla la novela negra. Un mundo que, por otra parte, conoce muy bien, ya que ha escrito dos novelas más y participado como ponente y moderador en varias ediciones de Cartagena Negra, Alblackcete y Castelló Negre, así como en diversos ciclos sobre cine y literatura en la Facultad de Criminología de la Universidad de Murcia.

Los datos anteriores, que hablan de su formación en este campo, explican en una buena parte el éxito de la novela.

Pero también el hecho de que halla elegido como investigadora principal a Alma Ortega, capitán de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil de total actualidad en los últimos tiempos), y que la historia tratada se desarrolle en Almansa, lugar de nacimiento del autor; lo que facilita y aporta realismo y credibilidad a la distribución temporal y física de las personas y elementos que componen la trama.

Si a lo anterior añadimos que el tema criminal investigado tiene como centro la corrupción de menores y que las víctimas son chicos y chicas de un instituto de secundaria, el interés aumenta y suscita la comprensible indignación que hace desear, conforme se desarrollan los hechos, que los corruptores y sus cómplices caigan en manos de la policía y reciban el castigo merecido.

La novela se inicia con lo que parece ser el secuestro de una joven. Prosigue con la salida hacia el trabajo de Alma, que deja en el apartamento a Cristina, hija de Lucas, dueño de una pistola que está en el cajón de los calcetines. Continúa con el hallazgo por parte de dos cazadores de una zapatilla Converse blanca manchada de sangre. Presenta después a Diego, un periodista que vuelve en tren a Almansa y coincide en el vagón con Irene, una jovencita poco sociable que dibuja manga. Sigue una reflexión sobre el origen y las características de la ciudad que realiza Alma, capitán de la UCO, mientras se dirige al bar de la Puri (afirma el autor que es el único personaje real de la novela), para saludarla y pedirle un café.

Explico esto porque esa manera de introducir personajes y elementos significativos en el relato es una de las características de la forma de escribir de este autor, de tal modo que, cuando piensas que todo está resuelto, aparece algo más, a veces un detalle nuevo y otras un elemento procedente de capítulos anteriores que sirve de nexo o añade complicaciones inesperadas a la narración.

Alma, que lleva consigo un pasado traumático, posee unas características físicas peculiares: Un mechón de pelo blanco que destaca en su larga melena rubia y cuya blancura se prolonga en la piel de la parte izquierda de la frente, hasta llegar al pómulo y alcanzar las pestañas de ese lado.

Su estancia en Almansa se debe a la orden recibida en Madrid de parte del coronel de la unidad que, conociendo sus grandes méritos en investigaciones anteriores, le ha encargado que averigüe todo lo concerniente a la desaparición de Belén Villalba, una adolescente de dieciséis años, carismática, inteligente y buena hija de un importante industrial del calzado de esa apacible localidad manchega.

En un principio, la capitán Alma Ortega, que está pasando por uno de los momentos más difíciles de su vida, se resiste a la orden, porque su hermana mayor, Paula, con quien guarda una relación llena de heridas sin cicatrizar, es teniente en la Comandancia de la Guardia Civil de Almansa y lleva el caso. Tiene claro que su llegada va a molestar.

En Almansa, Alma conocerá a Irene, la mejor amiga de Belén, una hacker adolescente con serios problemas sociales; y a Diego, un periodista en paro, decidido a obtener réditos del caso investigado.

Poco a poco la investigación se pone en marcha. El autor profundiza en las vidas de todos los personajes que aparecen, que se hacen cercanos al lector, al igual que los lugares del pueblo, que Pedro Martí conoce bien: el castillo, el pantano, los barrios, las calles, los parques, las plazas y hasta los restaurantes y los bares. He apuntado antes que este conocimiento aporta viveza y realismo al relato.

Podría continuar analizando muchos más aspectos de la novela: la parte moral, la morbosa, la familiar, la traumática, la educativa, la investigación en sí…

Lo que ocurre es que todas estas partes están perfectamente enlazadas entre sí, por lo que el análisis de cualquiera de ellas podría dar pistas sobre el final de la historia que con tanto detalle se nos cuenta, algo que nunca perdonarán los lectores de una novela negra que se precie.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here