“Mi madre había muerto: asesinada tal vez, o tal vez no. Mi padre se había pasado buena parte de su vida adulta en la cárcel, probablemente de forma injusta. La persona que se había hecho cargo de mi educación era un tío rico y bien intencionado, pero completamente incapaz de comprenderme y refrenarme. Mientras tanto, la única chica a la que había amado se había mudado a Israel, y la tribu de esnobs privilegiados en la que había encontrado refugio me había condenado al ostracismo”.
Este párrafo contiene tres elementos que me parecen criticables en el libro que hoy traigo a Opticks. Se titula Aire de familia. Su autor es el profesor de Literatura Francesa en la Universidad de Roma Tor Vergata Alessandro Piperno, lo ha traducido Carlos Gumper y editado Libros del Asteroide.
Inicio la reseña acostumbrada con lo que considero criticable porque en el libro la docencia resulta bastante significativa.
En general Aire de familia, es una obra interesante y bien escrita; aunque, y vuelvo a la docencia, en el párrafo citado “había” se repita siete veces y a lo largo de la historia que el profesor nos cuenta no consigamos descubrir si su madre ha muerto o no asesinada y los motivos que condujeron a su padre a la cárcel.
Ahora voy a intentar hacer a un lado mi faceta docente y centrarme sólo en los aspectos positivos de Aire de familia que son muchos y muy variados.
El protagonista principal de la obra y narrador de la misma, Alessandro Sacerdoti, es un profesor de literatura francesa y autor de éxito de cincuenta años que está atravesando una etapa de vacío creativo que empieza a resultarle preocupante.
En esas circunstancias, se requiere su presencia ante la comisión paritaria de la universidad, porque en el módulo de treinta horas que impartió sobre Flaubert sus opiniones molestaron a un grupo de alumnas.
Todas las páginas en las que la comisión acusa y el profesor se defiende con ironía y sin demasiados miramientos citando a Flaubert, a pesar de que un amigo le aconseja que sea humilde, merecen la lectura del libro y hacen reflexionar sobre la “cancelación” que se ha ejercido sobre tantos docentes en los últimos años.
No sólo la cancelación en sí, basada aquí en pruebas tan absurdas como el tono “conscientemente machista” que emplea en clase al repetir frases escritas por Flaubert en Madame Bobary que son consideradas misóginas, sino lo que hay detrás de ella y sus nefastas consecuencias para las personas que la padecen.
Expulsado de la universidad y arrastrando el descrédito social, Alessandro Sacerdoti de familia judía, pero al margen de la práctica religiosa, recibe una notificación oficial a través de una amiga abogada, que ocupa un importante lugar en el relato, para que se haga cargo de Noah, el hijo de una prima lejana casada con un inglés.
La pareja ha muerto en un accidente en los Alpes y al niño, que tiene ocho años, lo han internado temporalmente en un centro de acogida a las afueras de Milán, ya que el abuelo paterno, un rico caballero inglés, está afectado de Alzhéimer, y los tíos abuelos maternos, también de importancia en la historia, se creen muy ancianos para hacerse cargo del pequeño. Así que de la familia Sacerdoti sólo el profesor podría ocuparse de Noah.
Las circunstancias de Alessandro Sacerdoti y la animadversión que siente hacia los niños, algo que en el pasado hizo que su pareja pusiera fin a una relación consolidada, contribuyen a que, en un primer momento, el profesor se niegue a aceptar la responsabilidad que se le demanda.
Luego, poco a poco, y con la insistencia y apoyo legal y amistoso de Valentina, acepta convertirse en su tutor.
La convivencia entre el niño, callado y esquivo, precozmente apegado a las tradiciones, al contrario que el adulto, desencantado de todo y misántropo incorregible, es otra de las riquezas del libro que hacen recomendable su lectura.
Es muy de resaltar el análisis psicológico que se realiza de cada uno de los personajes con sus defectos y sus virtudes, así como la exposición del todo creíble de las circunstancias por las que atraviesan.
También tiene relevancia la influencia del pasado en la formación del carácter, los recuerdos, la soledad de la mediana edad, el racismo, la rivalidad entre profesores universitarios, la religión, la educación de los hijos y hasta el acoso que puede darse a veces.
Todo eso y mucho más en un libro de cuatrocientas quince páginas.









