El libro de hoy, que tiene 544 páginas, está editado por Quaterni y traducido por Eva González Rosales, se titula Pachinko. Su autora, Min Jin Lee, es coreana, aunque reside en Estados Unidos.
Indico el número de páginas porque Pachinko, narrada en tercera persona, recoge la historia de una familia coreana desde 1910, con la invasión de Corea por los japoneses, hasta 1989, cuando la península se ha dividido ya en dos países irreconciliables: Corea del Norte con capital en Piongyang y Corea del Sur, cuya capital es Seul.
En realidad, los hechos históricos sólo aparecen en la novela si afectan a la vida de los protagonistas, la autora no los desarrolla como tales hechos.
Así que Pachinko, más que histórica, puede considerarse una novela sociológica y de personajes, cada uno de los cuales es analizado de forma detallada por Miin Jin Lee tanto física como psicológicamente.
El relato se inicia en una aldea coreana de pescadores, invadida como el resto del territorio por Japón, que ha arrebatado la propiedad de sus viviendas a los aldeanos y controla por completo sus vidas.
En la aldea vive un joven tullido, al que su padre enseñó a leer y a escribir, trabaja con eficacia a pesar de sus problemas físicos y es muy apreciado por los vecinos. El joven está casado con una chica igualmente diligente y trabajadora y tienen una hija, Sunja, principal protagonista de la historia. La familia regenta una hospedería que visita de vez en cuando un personaje importante, Koh Hansu, que controla el trabajo de los pescadores.
Sunja, que a los 13 años ha perdido a su bondadoso padre, se enamora a los 15 de Hansu y se queda embarazada de él sin saber que está casado, lo que supone una deshonra para la familia.
A la hospedería llega también Baek Isak, pastor protestante que ofrece a Sunja la oportunidad de evitar la deshonra. Esto sucederá si ambos contraen matrimonio y ella le acompaña a Osaka en Japón, donde, en principio, se alojarán en casa de su hermano, Baek Yoseb, mecánico y empleado en una fábrica de galletas, casado con Kyunghee y sin hijos. Isak trabajará como pastor.
En Osaka los coreanos viven en un barrio marginal, son despreciados por los japoneses y desempeñan las tareas más humillantes y peor pagadas.
Sunja e Isak tienen dos hijos muy distintos: Noa, aplicado e interesado por aprender que huye de los problemas, y Mozasu, del todo diferente.
En el caso de estos dos niños, podemos observar dos maneras de enfrentarse a una sociedad que no te acepta porque te considera inferior. Noa utiliza su nombre japonés e intenta integrarse en la nueva sociedad sobresaliendo en los estudios. Mozasu, en cambio, no rechaza sus orígenes y se enfrenta a golpes con cualquiera que le discrimine o desprecie.
La historia continúa y no me parece conveniente, de cara a los posibles lectores, seguir contándola, porque el interés por lo que ocurre no decae en absoluto a lo largo de todas sus páginas.
Los acontecimientos se suceden, como he dicho al principio, en un análisis sociológico y psicológico que ha requerido por parte de la escritora una exhaustiva preparación: ambientes en Japón y en Corea que cambian con los tiempos, alimentos y su preparación detallada, papel de la mujer y su evolución, trabajos y su análisis en aspectos de lo más diverso; por ejemplo, el que da título a la novela: Pachinko, juego de azahar japonés, muy apreciado por los habitantes del país, que tiene lugar en locales habilitados para ello, cuyos dueños suelen ser en la actualidad en su mayoría coreanos.
Junto a lo anterior, se aborda también la religión, la enfermedad, la actitud de los jefes ante los empleados, la prostitución y la yakuza, organización mafiosa que, al igual que los locales de pachinko, existe aún en Japón.
He hablado de ambientes, pero el análisis psicológico de los personajes es, de igual modo, detallado y profundo. En muchos de ellos, Min Jin Lee destaca la humanidad, los valores y buenos sentimientos. Hay amor y solidaridad por encima del rechazo y el odio.
Son bastantes las novelas, más o menos extensas, que abordan la integración de inmigrantes y refugiados en sociedades distintas a las suyas. Entre las últimas que he leído están Koljos de Emmanuel Carrere y Arthur y George de Julian Barnes. Los dos libros abordan situaciones reales que hacen reflexionar.
El contenido de Pachinko, como novela histórica, conduce de igual modo a una reflexión importante y necesaria en los tiempos que atravesamos, en un mundo en el que la diversidad cultural se acelera, al igual que los conflictos que llevan consigo el encuentro y la convivencia entre culturas y civilizaciones diferentes.
Leo que el libro ha dado lugar a una serie televisiva. No hay duda de que será interesante.







