TODO CUANTO AMÉ

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Considerada por algunos críticos como la mejor novela de la escritora norteamericana y Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019, Siri Hustvedt, Todo cuanto amé, editada por Seix Barrall, reúne en sus casi 500 páginas todo aquello que interesa a la autora y de lo que posee un enciclopédico conocimiento. Así podríamos citar, y sin profundizar demasiado: arte, literatura, psiquiatría, sociología, neurología, historia y crítica social.
La historia que aparece en Todo cuanto amé está narrada por uno de sus protagonistas, el profesor e historiador de arte Leo Hertzberg, que relata los avatares acaecidos a lo largo de veinticinco años en la vida de dos matrimonios, el de Bill Wechsler, su primera y segunda esposas Lucille y Violet, y el de él y su mujer Erika.
La adquisición de un cuadro de Bill por parte de Leo, hace que a éste le interese sobremanera conocer al autor de una pintura que considera genial y enigmática. La relación entre ambos hombres deriva en una profunda amistad que extienden a sus respectivas esposas: Lucille, poetisa y correctora de textos, y Erika, profesora universitaria de lengua inglesa.
Tras un tiempo de amistad en el que, incluso, Bill y Lucille compran un piso en el mismo edificio que Leo y Erika, las dos mujeres quedan embarazadas. Erika y Leo son padres de Matthew y Lucille y Bill de Mark.
Esta historia, que podría denominarse familiar y doméstica, incluyendo el posterior divorcio de Bill y el amor surgido entre él y Violet, su antigua modelo, y segunda esposa, corre pareja a la evolución de Bill como artista y el reconocimiento internacional de sus obras.
Dichas obras, que derivan en la construcción de unas cajas que albergan figuras y escenas de oculto sentido, son descritas por Leo con todo detalle, lo que demuestra los conocimientos de arte de la autora, que también realiza un análisis crítico de las galerías de arte y de los gustos del consumidor, condicionado de muchas y distintas maneras: Mostrar lo obvio como sutil, lo absurdo como inteligente y lo sensacionalista como subversivo. Todo es una cuestión de “afinar el mensaje”.
Poco a poco el contenido de la narración adquiere los matices de una novela negra. Aquí encontramos a la Siri Hustvedt experta en sociología, psiquiatría y neurología, a través de los trabajos sobre la histeria y otras patologías diversas relacionadas con la alimentación que realiza Violet, la descripción de los trastornos que padece el hermano de Bill o el detallado análisis de las relaciones y las reacciones de cada uno de los protagonistas y demás personajes que van interviniendo en el relato, que adquiere cada vez un ritmo más rápido y se complica con nuevos y dramáticos sucesos. El hecho de estar vivo es algo inexplicable. La consciencia misma es inexplicable. En este mundo no hay nada normal y corriente.
Explica Siri Hustvedt que escribir un libro le supone en la mayoría de los casos varios años de trabajo intenso. En Todo cuanto amé podemos reconocer ese esfuerzo. La profundización en la personalidad de los personajes, la exhaustiva explicación de sus reacciones, de las causas, condicionantes y objetivos de los trabajos artísticos de Bill, los poemas de Lucille y de los libros escritos por Violet, Leo o Erika suponen años de reflexión, formación y búsqueda.
Pese a plasmar en su libro ese caudal de información, no hay nada en él que sobre o carezca de sentido. Siri Hustvedt ha sabido enlazar unas cuestiones con otras de tal modo que Todo cuanto amé se lee con interés creciente, forma e informa a la vez al lector y da lugar a un diálogo posterior, doy fe de ello, de lo más enriquecedor y gratificante.

 

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