SOBRE LA BELLEZA

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Hace ya años, concretamente en 2017, leí Dientes blancos, novela de la autora inglesa Zadie Smith, que se publicó el año 2000 y cuya lectura, al parecer, se recomendaba en los centros educativos de su país. Quizá porque Zadie Smith, de padre inglés, madre jamaicana y criada en un barrio multirracial de Londres, abordaba en esta obra, con desenfado no exento de crítica, algunos de los problemas de integración y de convivencia a los que suelen enfrentarse los extranjeros en Gran Bretaña, el llamado multiculturalismo.
Hoy traigo a Opticks otra novela de la misma autora, se titula Sobre la belleza y fue publicada en el año 2006 por la editorial Salamandra.
No sé si la situación de confinamiento que vivimos influye en el modo de abordar ahora los libros que leo. Pero el caso es que, por mucho que me los hayan recomendado, en lo primero que me fijo es en los fallos en el argumento o en la ejecución de la historia que se nos cuenta.
Así que, con esta nueva percepción, pienso que Sobre la belleza podría haber sido una gran novela si, en lugar de tocar multitud de cuestiones y dejar casi todas a medias, Zadie Smith se hubiese centrado en dos, o en tres, profundizando en ellas, aunque no llegase a las casi 500 páginas que ha conseguido llenar así.
Me explicaré. Sobre la belleza está protagonizada por dos familias: la de un liberal ateo blanco, Howard Belsey; Kiki Simmonds, su esposa negra, y sus tres hijos negros también, Jerome, Zora y Levi; y la de un ultraconservador católico negro, Monty Kipps, su esposa Carlene y sus hijos Michael y Victoria, negros todos ellos.
Howard Belsey, el que más páginas ocupa en el libro, de familia humilde, nació en Inglaterra y, esforzándose mucho, ha llegado a ser profesor universitario en el Wellington College, Estados Unidos. Vive cerca de la universidad en una hermosa casa junto a su mujer y sus hijos. Se considera un intelectual especialista en Rembrandt, pero se aproxima a las obras de este pintor desde un liberalismo exagerado. Considera, incluso, que las pinturas de Rembrandt nos indican que estuvo siempre al servicio de los poderosos.
Monty Kipps, respetado profesor universitario en Inglaterra, también es especialista en Rembrandt, pero el análisis de su pintura resulta del todo distinto, destaca en ella los aspectos humanísticos y religiosos.
El enfrentamiento entre ambos profesores se produce cuando Monty Kipps se incorpora como profesor a Wellington College y alquila una vivienda cerca de la que ocupa su colega.
Las ideas políticas y religiosas de estos dos hombres, que influyen en sus decisiones como profesores, la defensa que hacen de ellas, la manera de llevarlas a la práctica y la hipocresía que vamos descubriendo en ambos, daría para un libro.
La descripción de la vida universitaria, con las relaciones académicas y personales entre profesores y entre profesores y alumnos, serviría para confeccionar otro.
La vida amorosa de Howard y las repercusiones que ésta tiene sobre la convivencia con su esposa y sus hijos, conducirían a un nuevo relato.
Las diferentes personalidades de los jóvenes, su desarrollo como estudiantes y como personas, sus amigos, su choque con realidades sociales y familiares que encarnan jóvenes y menos jóvenes fuera de los círculos que frecuentan, supondrían un relato más.
Luego está el título, Sobre la belleza, la belleza de Kiki al casarse con Howard (ahora pesa 120 kilos), de la casa que la mujer heredó de su familia descendiente de esclavos y que su marido siempre ambiciono, la belleza que el hombre ve en las mujeres con las que se acuesta, la belleza de Carl, el joven que seduce con su aspecto y con la letra de sus raps.
De todas formas, el libro tiene aspectos positivos que resulta obligado resaltar. Por ejemplo, los diálogos que, al producirse tantas situaciones con sus correspondientes personajes, abundan en el libro y están muy bien llevados, lo que agiliza la lectura que no aburre en ningún momento.
Luego, la caracterización de cada uno de los protagonistas, que nos hace visualizarlos sin dificultad y hasta entender las motivaciones internas que les conducen a actuar de una manera determinada.
Finalmente, la descripción del mundo universitario, que la autora parece conocer muy bien, es una muestra del irónico modo que tiene Zadie Smith de introducir al lector en ambientes poblados por individuos con personalidades y motivaciones muy distintas.

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