HA MUERTO JAVIER REVERTE

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Hace ya algunos años, mi hijo menor, gran aficionado a los viajes, me recomendó un libro escrito por un viajero excepcional que murió el pasado 31 de noviembre. Se trataba de Javier Reverte y el libro era Corazón de Ulises.
“Es un libro genial, vivo, pensado, de ésos que levantan el ánimo y alejan soledades. Con el que no te cuesta nada imaginar cómo era la vida de los antiguos griegos. Agradeces su forma de sentir y de ser, las huellas que dejaron…”
Las líneas anteriores pertenecen a la reseña que escribí en Opticks de esta obra de Javier Reverte en agosto del año 2011.
Después seguí viajando de la mano del escritor madrileño. El sueño de África, El río de la luz, Canta Irlanda, Un otoño romano, Un verano chino…
Los libros de viajes de Javier Reverte aportan al lector tantas y tan variadas riquezas que constituyen auténticas joyas en la literatura de viajes.
Son viajes cuidadosamente planificados; los datos históricos, literarios, geográficos y hasta fotográficos que acompañan los textos demuestran esa planificación.
Sin embargo, todos esos datos, que expuestos uno tras otro podrían resultar tediosos, Javier Reverte los alterna con las vivencias diarias que experimenta a lo largo del viaje; personas que va encontrando, colaboradores en su periplo, viajeros como él con los que entabla didácticas conversaciones, fundadas opiniones que siempre hacen pensar, anécdotas, diversas aventuras a veces peligrosas, sensaciones agradables o no, descubrimientos que impactan y deslumbran… Y todo revestido de humanidad, un sano humor que suaviza cuestiones escabrosas y un enorme respeto hacia lo nuevo, hacía lo distinto.
Repaso en mi memoria algunos de los libros que he leído de Javier Reverte y veo que, con un mismo esquema a desarrollar y un modo de escribir sencillo y asequible, la diferencia entre ellos es notable.
El corazón de Ulises te traslada a la Grecia de Homero, de Pericles, de Sócrates, de Alejandro; visitas el Olimpo, Creta, Lesbos, Ítaca; reflexionas y sueñas. Los poemas de grandes escritores y las canciones populares, además de los bares, llenan las páginas de Canta Irlanda. Los misterios del continente negro se rebelan con toda su fiereza y majestuosidad en El sueño de África. Las aventuras, los deseos y frustraciones de los pioneros, las inclemencias de un tiempo riguroso en las tierras más altas te llegan con El río de la luz. Un Javier Reverte acomodado y sibarita te cuenta su experiencia de Un otoño romano. En Un verano chino lo más destacable es el disgusto que experimenta el escritor ante las gentes y costumbres de ese enorme país.
Así podría seguir analizando todo lo que he leído de un autor que instauró en España la literatura de viajes como género habitual del periodismo, aunque también escribiese novelas, poemas, ensayos y cientos de artículos y reportajes.
Podemos decir que su vida fue plena y completa. Se dedicó a un trabajo que le satisfacía por entero, que le proporcionaba libertad y le ofrecía la posibilidad de vivir muchas vidas en destinos distintos.
Y es esa satisfacción por la tarea sentida, disfrutada y bien hecha la que ya para siempre llegará hasta nosotros con la lectura de su espléndida obra.

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