“Fus estaba tranquilo, casi contento de explicarse por fin. Lo tenía asumido. .. Yo estaba avergonzado. A partir de ahora tendría que vivir con eso, y era lo que más me molestaba. Hiciéramos lo que hiciéramos, quisiéramos lo que quisiéramos, los hechos eran los hechos: mi hijo andaba con los fachas. Y por lo que pude entender, se sentía a gusto.”
Ése es el tono, ése es el lenguaje y ése podría ser, sin profundizar en absoluto, el resumen del libro que hoy traigo a Opticks. Se titula Lo que falta de noche, lo ha escrito Laurent Petitmangin, está editado por Random House y traducido por María Lidia Vázquez Jiménez.
Lo que falta de noche tiene 128 páginas y es el primer libro que escribe Laurent Petitmangin, nacido en Francia de una familia de trabajadores ferroviarios en la región francesa de la Lorena.
El protagonista de esta pequeña obra que publicó en el año 2021 vive en dicha región, también es ferroviario y relata su historia en primera persona.
De ideología socialista, quedó viudo con poco más de cuarenta años y dos hijos a su cargo: Fus y Gillou.
La relación con el padre y entre los hermanos siempre fue buena. Fus, el mayor, jugaba al fútbol muy bien y era responsable y amable con todos; cuidó de su hermano y de la casa durante los tres años que duró la enfermedad de la madre, muerta de cáncer. Durante los últimos meses, iba con su padre a verla al hospital y no se quejó nunca.
En relación con la ideología, los dos chicos habían ayudado al padre a repartir propaganda del Partido y él, de natural callado, no dudaba de que ambos compartían su forma de pensar.
En la adolescencia, Fus, cuya actitud en casa no había variado, empezó a frecuentar a jóvenes de extrema derecha partidarios del Frente Nacional de Le Pen.
La reacción del padre la he recogido al inicio de la reseña. Aunque el hijo le explica lo que hacen, no lo asume de ninguna de las maneras. Se siente avergonzado y se culpa de no haber estado más atento e impedido esa conexión por las malas.
Le habría gustado que su hijo fuera como un amigo que tuvo de niño, Jérémy, un joven socialista buena persona y con los principios políticos muy claros, que no duda en enfrentarse a los mayores en las reuniones del Partido cuando desbarran al opinar sobre la inmigración y otros cambios sociales.
“Jérémy me gustaba, ya de jovencito. Sabía hacernos reaccionar. No nos tomaba por imbéciles, pero nos soltaba un chorreo de los suyos cuando veía que nos enzarzábamos en trifulcas sin sentido. Tiene un don, Jérémy”.
Ahora los amigos de Fus forman parte de todo lo que considera más abyecto tanto social como moralmente. Se pregunta qué hubiese dicho y hecho su mujer en esa situación. Va con frecuencia al cementerio. No hay respuesta que le tranquilice.
“Una vez un tipo de la pandilla llamó a la puerta. Abrí yo. Buena pinta. Vestido normal. Muy educado… Un chaval sano, deportista. De mirada franca, leal. Ni un atisbo de maldad. El tipo de joven que uno quiere para compañero de sus hijos”.
Sin embargo la ideología y los estereotipos mentales pueden más. Fus intenta de nuevo entablar una conversación, hablarle de ese joven y de su familia, se niega a escucharle, se enfurece, grita. El tiempo pasa sin ninguna clase de acercamiento. Sólo Gillou, que sigue adorando a su hermano, actúa como siempre.
Hasta que a Fus y a Krystyna, la novia que el padre ni sabe que existe, les ataca un grupo de “antifas”. El chico intenta defender a la chica y recibe la peor parte del ataque. Queda malherido y es ingresado en la UCI.
De ahí en adelante todo se complica, nuevos personajes, nuevas situaciones, nuevas controversias, hasta un desenlace inesperado que el posible lector habrá de descubrir.
Vuelvo a leer lo que he escrito y, como otras veces, me doy cuenta de que he recogido muy poco de toda la riqueza argumental y reflexiva que contiene el libro.
Como he dicho al principio, Laurent Petitmangin ha sabido encontrar el tono y el lenguaje justos para expresar de forma sencilla y conmovedora el desasosiego de un padre enfrentado a una situación que le sobrepasa.
¿Será el amor paterno suficiente para que sea perdonado todo? La narración del escritor francés conduce a formular un gran número de preguntas, las que más duelen, las que nos interrogan, las que escapan a una respuesta fácil.
Seleccionado como el mejor libro del año por los estudiantes franceses, Lo que falta de noche ha recibido el Premio de los lectores Livre de Poche 2022, el Premio Stanislas al mejor debut del año, el Premio Georges Brassens y el Premio Fémina de los estudiantes.
Al parecer somos muchos los que necesitamos, y valoramos, para reflexionar sobre lo que sucede a nuestro alrededor, planteamientos sencillos y directos.







