Le explico a uno de mis hijos de qué trata el libro que han recomendado en el grupos de lectores del que formo parte. En principio, le parece muy interesante, es un gran aficionado a la ciencia ficción; lo que no ocurre en mi caso, si omitimos aquellos libros de ciencia ficción con un mensaje anticipatorio, que puede ser del todo pesimista como sucede en Un mundo feliz de Aldous Huxley o 1984 de George Orwell, o pesimista a medias como el admirado y tantas veces recomendado Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.
El libro recomendado en el grupo no tiene nada que ver con los citados, es más una reflexión filosófica, reflexiva y poética sobre la vulnerabilidad humana en comparación con la inmensidad del cosmos y la belleza del planeta Tierra visto desde el espacio. Se titula Orbital, su autora es la británica Samantha Harvey, que recibió por esta obra el Premio Booker 2024, está editado por Anagrama y traducido por Albert Fuentes.
Orbital narra la vida diaria a lo largo de veinticuatro horas de seis astronautas, hombres y mujeres de Japón, Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña e Italia a bordo de la Estación Espacial Internacional.
Cada capítulo cubre una única órbita de noventa minutos alrededor de la Tierra, con dieciséis órbitas en veinticuatro horas.
Dentro de la nave las funciones son muy diferentes: El italiano Prieto se encarga de monitorizar los microbios presentes en el interior, la japonesa Chie cultiva cristales de proteínas y, al igual que sus compañeros, es objeto del estudio del impacto de la mocrogravedad en el funcionamiento neuronal; el americano Shaun observa qué les ocurre a las raíces de las plantas ante la falta de luz y gravedad para saber cuándo y cómo cultivarlas; la inglesa Nell recoge los datos que le proporcionan sus cuarenta ratones acerca del desgaste muscular en el espacio, los rusos Román y Antón están al cargo del mantenimiento del generador de oxígeno.
De todas formas, las funciones citadas, con ser importantes, no son lo fundamental en la narración, importan más los pensamientos de cada uno, el porqué eligieron ser astronautas, sus vivencias en la infancia, lo que dejaron en la Tierra y lo que sienten en estos momentos.
A veces miran la Tierra y podrían caer en la tentación de desdecirse de todo lo que saben cierto y creer que este planeta, sí, este planeta ocupa el centro de todo lo que existe. Parece tan espectacular, tan digno y majestuoso. Aún podrían dejarse convencer de que Dios lo puso allí personalmente, en el mismo centro de este universo en danza permanente…
Piensan: quizá no sea fácil ser humano y quizá sea ese el problema. Quizá no sea fácil sustituir la idea de que tu planeta se halla a salvo en el centro de todo lo que existe por el hecho de saber que, en realidad, es un planeta de un tamaño y una masa más bien normales que gira alrededor de una estrella mediana en un sistema solar mediano en una galaxia más entre un número inconcebible de galaxias…
Desde el espacio, en una posición privilegiada, ven desfilar ante sus ojos montañas, mares y continentes; contemplan como se forma un ciclón aproximándose a Filipinas; se maravillan ante los cientos de colores cambiante del espacio exterior y hacen frente a sus propias circunstancias vitales: la muerte de la madre de Chie, la añoranza por su esposo de Nell, los problemas matrimoniales no resueltos de Anton.
“Un día, transcurridos unos años, en este mismo punto del Pacífico por el que está pasando ahora, esta nave se inclinará grácilmente, saldrá de su órbita y se precipitará a través de la atmósfera en el océano. Varios submarinos bajarán a explorar sus restos. Pero para esi faltan todavía treinta y cinco mil órbitas. En esta, alcanza su límite inferior: las auroras titilan sobre la Antártida y la Luna asciende desmedida como una rueda doblada de bicicleta. Son las cinco y media de la mañana. Una mañana de miércoles. Día del alunizaje. Las estrellas explotan”.
Muy bien escrito, filosófico, poético y bien documentado científica y geográficamente. Pero, reconociendo estos indudables valores, Orbital de Samantha Harvey no estará entre mis obras de ciencia ficción favoritas.








