CUADERNO ARCAICO MURALIS

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“De las maneras que hay, en mi opinión, de realizar el  trabajo que me ocupa (seguir las tendencias, ir por la autopista: velocidad inmediatez y ruido, o meterse en un punto concreto de un río que viene de muy lejos: sedimento, silencio y lentitud) yo he escogido la segunda para conseguir un aliento poético. Con ese objetivo, lo que me pareció más adecuado fue utilizar una máscara arcaica, porque ella me permite expresar mejor el alma de las cosas, lo oculto, lo invisible”.

Con las palabras anteriores se refería a su trabajo, en una entrevista que le hizo Paco Linares para Opticks magazine, Pablo Auladell, autor del libro que acaba de editar la editorial Degomagom y que se titula Cuaderno Arcaico Muralis.

Sedimento, silencio y lentitud y una máscara arcaica son pues los elementos fundamentales que determinan la trayectoria profesional de Pablo Auladell. Trayectoria reconocida con numerosos premios, entre ellos el Nacional de Ilustración y el Nacional de Cómic.


Dichos elementos lo hacen heredero de una tradición pictórica que, como él dice, viene de muy lejos, y cuya realidad podemos constatar en las maravillosas imágenes de este cuaderno; llamado así porque es en los cuadernos que guarda en su estudio donde va volcando las ideas que  llegan a su mente, en esos instantes mágicos en los que la inspiración se materializa sobre una hoja de papel en un primer dibujo que dará lugar, tras la primorosa y meditada actividad del artesano que hay en todo creador que se precie, a una obra de arte que atrape al espectador y lo conmueva. “En mi caso, apunta Pablo Auladell, esa actividad incluye la investigación y búsqueda de ideas, tendentes a la construcción de un canon que utilizo yo en mi trabajo para dar respuesta a proyectos e imprimir un poco de coherencia a lo que hago”.


Las imágenes, que enlazan con la tradición clásica representada por los maestros del Renacimiento, pero quizá también con la primera época de Picasso, se alternan con siete reflexiones en las que  Pablo expone de manera poética diversos aspectos de la tarea que emprendió hace ya muchos años, cuando, tras estudiar filología (le apasiona la literatura), optó por seguir el camino que inició siendo niño con aquellos dibujos infantiles que alababan conocidos y parientes.
“Los demás niños seguían con su algarabía. Yo me había quedado fuera de la rueda. Podía ver, sin saber aún nombrarlo, lo que ven las estatuas todas las tardes desde sus pedestales; miraba como miran los muertos desde la otra orilla del espejo”.
Explica Pablo Auladell que esas siete reflexiones, denominadas por él consideraciones para emboscados, están dirigidas a los ilustradores que desean conocer las claves de su obra, el alma de cada una de sus creaciones.


Para que el contacto con todos los que admiran y siguen la trayectoria del gran ilustrador alicantino sea aún más personal, las siete consideraciones aparecen escritas de dos formas: mecanografiadas y manuscritas por él mismo.
A la hora de cerrar la reseña, cuesta destacar un aspecto concreto del Cuaderno Arcaico Muralis de Pablo Auladell. Junto a la belleza y la perfección de los dibujos, que te conducen al nacimiento de ese río que viene de muy lejos, están las profundas consideraciones que el autor dedica a sus seguidores y a cualquier otra persona interesada; todo ello con una cuidada y original edición que hacen de las ochenta páginas de este cuaderno algo muy especial y muy valioso.
Como valiosa y adecuada en los momentos complicados que vivimos es la última consideración que Pablo comparte con nosotros: “Podré resistir arrojado al tiempo de penuria si descubro un último misterio: cómo ser portador, en la otra mano, de la llama de la alegría, la única dignidad posible”.      

 

Por Mª José Alés

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