EL CARRUSEL DE LAS CONFUSIONES

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Como aficionada y amante de los libros, rememoro ocasiones en las que han desempeñado un papel apaciguador en momentos difíciles o han servido para hacer más leve una situación de enfermedad. En este último caso siempre recurrí a la “novela negra”.

Considero que la novela negra es perfecta cuando se trata de evadirse o hacer más llevadero un problema que se considera transitorio. Pero ha de ser una novela negra bien escrita y con final feliz.

Sí, ya sé que muchos pensarán que en una reseña de libros resulta pueril y hasta estúpido hablar de novelas negras con final feliz, pero cuando te encuentras dolorido o triste o machacado por algo, el hecho de que consideren lo que dices pueril o estúpido no es que te importe demasiado.

El carrusel de las confusiones, libro editado por Salamandra, es una novela de Andrea Camilleri perteneciente a la serie que protagoniza el comisario Salvo Montalbano.

No es la primera novela de esta serie que he comentado en Opticks, sino la cuarta. Pero como han transcurrido muchos años desde que comenté las anteriores, creo interesante volver a explicar el proceso que condujo a Andrea Camilleri a interesarse por la novela negra y a ponerle a su personaje principal el nombre de Montalvano.

Lo de atreverse con el género negro fue porque todo lo que había escrito antes respondía a impulsos anárquicos que ajustaba en el momento de organizar la trama de la narración. Por ese motivo, suponía un reto lograr una estructura narrativa sin saltos temporales que siguiera las reglas que, según afirmaba Leonardo Sciascia, debe respetar un autor policiaco.

Asumido el reto, era preciso encontrar un escenario adecuado para el desarrollo de la historia. También aquí la idea se la dio otro escritor, Italo Calvino, quien consideraba imposible ambientar una novela negra en Sicilia.

Un escritor fue de igual modo determinante a la hora de buscarle un nombre al protagonista de sus historias. Andrea Camilleri eligió Montalbano como homenaje a alguien que admiraba, Manuel Vázquez Montalbán.

El carrusel de las confusiones presenta a un Montalbano consciente de que el tiempo ha pasado y no tiene el vigor y la energía de antaño. Pese a todo es capaz de resolver, con ayuda de sus eficaces y a veces insufribles compañeros de la comisaria de Vigàta (Sicilia), un caso que, en principio, aparenta ser obra de la mafia, porque durante tres semanas consecutivas se produce el rapto de mujeres que trabajan en bancos, son narcotizadas con cloroformo y abandonadas poco después sin sufrir violencia sexual ni robo, aunque a la última de las tres le provocan por todo el cuerpo menos por la cara numerosos cortes superficiales.

Por otro lado, la tienda de un joven que se sabe debía pagar la mordida correspondiente a los mafiosos, se incendia en parte y a la vez desaparecen el joven y su novia.

Encontrar una relación entre todos estos sucesos parece complicado y aún se complicará más en un intento por confundir al comisario y a su equipo.

Andrea Camilleri demostró, al crear la serie de novelas protagonizadas por Montalvano y situarla en una localidad imaginaria de Sicilia, que en la isla, al contrario de lo que opinaba Italo Calvino, era perfectamente posible situar una novela negra: paisajes, tipos humanos, pasiones reprimidas, venganzas, suspense psicológico y hasta humor y ternura se hacen reales, cercanos y creíbles merced a la pluma de un autor genial que para mí será siempre inolvidable.

Además, sus novelas terminan bien. Los malos son descubiertos.

 

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