El 11 de abril del año 2016 comenté en Opticks el primer libro que leía de Marcos Chicot, se titulaba El asesinato de Pitágoras y me pareció una obra bien escrita y bien documentada que aproximaba al gran público la figura del filósofo y matemático griego.
Hoy traigo a Opticks otro libro de Marcos Chicot en la línea del ya comentado. Se titula El asesinato de Aristóteles y está editado por Planeta.
He escrito “en la línea del ya comentado” porque también aquí el autor madrileño se vale de personajes ficticios para explicar cuestiones relacionadas con la vida del filósofo nacido en Estagira, un pequeño pueblo de la Macedonia oriental, aunque no por ello se le puede considerar macedonio, ya que su ciudad natal era entonces una colonia griega.
Con sólo diecisiete años y a lo largo de dos décadas, primero como alumno y después como profesor, encontramos a Aristóteles en la Academia, la más prestigiosa de todas las escuelas griegas creada en Atenas por Platón.
Tras la muerte de Platón en el año 347 a. C. Aristóteles abandonó la Academia y explicó en distintas escuelas hasta ser llamado por Filipo de Macedonia, que en el año 338 a.C. se había hecho con el control de toda Grecia, para que fuese maestro de su hijo Alejandro, función que ejerció durante ocho años.
A la muerte de Filipo, convertido ya el joven príncipe en Alejandro Magno, las polis griegas intentaron recobrar su hegemonía; Alejandro lo impidió por la fuerza de las armas, y esto aumentó el poco aprecio que los griegos sentían por los macedonios.
Marcos Chicot inicia su libro en el momento en el que Aristóteles, que está en Pella, capital del reino de Macedonia en casa de un amigo, recibe la visita de Alejandro que le plantea la posibilidad de acompañarle en la campaña que está a punto de iniciar contra Persia. Aristóteles declina el ofrecimiento aludiendo a su edad y a su deseo de organizar un centro de estudios en Atenas, el futuro Liceo, que pronto superaría en prestigio a la Academia.
Pese al prestigio adquirido en Atenas por el Liceo, ciertos mandatarios atenienses no perdonaron a Aristóteles sus orígenes y que hubiese sido maestro del rey que los tenía dominados. Así que tras la muerte de Alejandro en el año 323 a. C. acusaron al filósofo de impiedad contra los dioses, lo que conllevaba su condena a muerte. Al conocer la acusación, Aristóteles se marchó con su familia a Calcis, ciudad en la que murió tiempo después de una dolencia de estómago, tenía 63 años.
En paralelo a la vida un tanto novelada de Aristóteles, Marcos Chicot se apoya en distintos textos históricos para explicar sus enseñanzas y descubrimientos reales en los más diversos campos: filosofía, física, biología, metafísica, ética, lógica…; con todo ello demuestra que su influencia a lo largo de la historia del mundo fue y continua siendo incuestionable.
De igual modo el escritor narra la última etapa de la vida de Alejandro Magno, desde el momento en el que en el 324 a. C., tras ocho años de conquistas: Siria, Egipto, toda Persia, parte de la India…, sus soldados se negaran a seguir avanzando, hasta su muerte en Babilonia a los 32 años. Esa temprana muerte provocó que Alejandro no pudiese llevar a cabo muchos de los planes que soñaba; aun así la influencia de la cultura griega se extendió por todos los territorios conquistados.
Lo anterior, podíamos decir, es la parte didáctica del libro, después está la parte lúdica protagonizada por atenienses, espartanos y macedonios, esclavos y libres; los malos muy malos y los buenos muy buenos; de todos ellos se sirve el escritor para inventar una historia de amor a la vez que habla de Esparta y sus costumbres, de Atenas y los juegos olímpicos, de la Asamblea y sus decisiones, de los dioses y los templos, de las clases de Aristóteles en el Liceo, de lo sucedido tras la muerte de Alejandro, del enfrentamiento entre griegos y macedonios, etc., etc.
El atractivo de la obra se completa con una serie de mapas y gráficos al principio y una explicación detallada de los hechos narrados al final, diferenciando los personajes históricos y los ficticios.
También al final cuenta Marcos Chicot qué le movió a iniciar una exhaustiva investigación de la historia de la Grecia Clásica, escribir El asesinato de Pitágoras y publicarlo a través de Internet. Fue en el año 2009, a raíz del nacimiento de su hija Lucía con síndrome de Down, su intención era destinar los posibles ingresos a la atención y cuidado de la recién nacida.
“Mi hija es el motivo por el que lo dejé todo y me volqué en escribir El asesinato de Pitágoras, y después Sócrates, Platón y Aristóteles. En el momento en que escribo estas líneas, Lucía tiene quince años y sigue dándonos cada día lecciones de vida con su actitud positiva, su cariño y su asombrosa tenacidad”.
El éxito obtenido, que se valoró con numerosos premios y se mantuvo y aumentó con la publicación de los siguientes libros, permitió al escritor, que es además psicólogo y economista, conseguir su propósito, investigar sobre el síndrome de Dowm y ayudar a personas con discapacidad, a las que dedica el 10% de lo obtenido con sus novelas.








