El libro de hoy, pese a la juventud de su autor, Nelio Biedermann, que lo escribió con 21 años, ha sido distinguido como Favorito de las Librerías Independientes Alemanas; su título es Lázár, lo ha publicado la editorial Salamandra y traducido del alemán Alberto Gordo.
Los primeros capítulos de Lázár contienen todos los elementos de una novela gótica: un castillo próximo a un misterioso bosque en el que desaparecen personas, un recién nacido de aspecto extraño, una habitación en la que nadie entra, una mujer que se autolesiona, familiares del señor del castillo con problemas mentales, visitantes nocturnos que hacen regalos inquietantes, etc.
Luego, conforme va avanzando la historia, la novela torna en realista con escenas significativas de violencia y sexo. Aunque lo misterioso asociado al castillo y sus moradores no desaparezca del todo. Pero cobran cada vez más fuerza los conflictos bélicos que afectan a Hungría, y por ende, a la familia protagonista del relato, los Lázár, pertenecientes a la nobleza húngara, que verá alterada su vida y estatus por las consecuencias económicas y sociales que dichos conflictos traen consigo.
Todo esto con un lenguaje muchas veces poético en las descripciones de ambientes y paisajes.“Los árboles ya lucen su espeso follaje castaño. Pero por debajo aún centellea el polvo del verano. A través de él vuelan deprisa los estorninos, sumiendo al mundo en el silencio”.
He apuntado antes que los Lázár forman parte de la nobleza húngara. También el autor del libro pertenece a ella y de ahí procede en gran medida que lo que cuenta, en bastantes momentos, resulte muy creíble.
El recién nacido de aspecto extraño, al que aludí al referirme a la novela gótica, es Lajos von Lázár, hijo del barón Sándor von Lázár y de su esposa María, hermano de Ilona, que ha cumplido seis años, y sobrino de Imre que presenta alteraciones mentales.
Los Lázár han gobernado sus tierras húngaras durante generaciones desde un antiguo castillo rodeado de un frondoso bosque y son propietarios también de una lujosa villa en la ciudad balneario de Héviz en la que pasan las vacaciones.
En ese ambiente, no exento de problemas que afloran conforme avanza la narración, Lajos crece, hereda un apellido cargado de expectativas, se casa con Lilly y trata de preservar el legado familiar.
Tras la Primera Guerra Mundial, Lajos incrementará ese legado hasta el punto de adquirir una casa junto al Danubio “porque todo lo importante sucede en la capital”. Allí pasarán los inviernos asistiendo a fiestas, a la ópera y a todo aquello que, como dice Ilona, “el dinero y la suerte” les permite.
Con el triunfo del nazismo la situación cambia. A pesar de ser un país del Eje, Hungría es invadida, los judíos son deportados y las tribulaciones de la familia se suceden.
Tribulaciones que continuarán con la llegada de los comunistas que ocuparán el territorio hasta 1989, con una revolución de por medio, en 1956, que acabará de forma trágica para la gente que aspira a ser libre.
Derrumbe del Imperio austrohúngaro, guerras, ocupaciones, deportaciones, revoluciones y exilios que sacuden Hungría y que Nelio Biedermann narra, según van repercutiendo en la existencia de los Lázár, en un relato, con ciertos altibajos de escritor primerizo, pero bien documentado y capaz de mantener el interés del lector hasta el último renglón de las últimas páginas del libro.







